Siempre. Siempre el ser humano ha intentado predecir el futuro. A veces lo ha conseguido. Más bien se han cumplido en cierta manera. Otras ni siquiera eso. Este es uno de los casos: en 1959 la desaparecida URSS hizo un curioso vaticinio. El diario ‘Komsomolskaya Pravda’ predijo por medio de uno de sus redactores cómo sería el gigante de la URSS.
Atención: no habría drogas. Tampoco alcohol. Hay más. La luna sería de la URSS, pues hablaba de fábricas de metal enclavadas en el satélite de la Tierra. También, alquiler de helicópteros.
Igualmente, para la predicción de este redactor convertido en futurólogo el capitalismo había muerto. No existía. El tema no acaba aquí. El dinero no existiría y la gente, atención, podría comer de forma gratuita en cualquier establecimiento destinado a este fin.
La mitad de un acierto
Bien, este redactor no dio ni una. Falló en todo. La URSS cayó a finales de los 80. Se fragmentó. El alcohol persiste en Rusia y para nada se puede comer gratuitamente, por no hablar de la alta tasa de delincuencia que hay en este país.
La luna tampoco se ha convertido en una extensión de Rusia. Nada de eso. Tampoco lo es de Estados Unidos. Si acertó este aprendiz de futurólogo con algo: el hombre sí llegó a la luna. Un matiz, la bandera que supuestamente hondeó en terreno lunático tenía barras y estrellas. Más errores.
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