Tal vez por ello a Nueva Orleans se le conoce como "laissez les bons temps rouler" (Deja que los buenos tiempos rueden), o "la ciudad en donde se olvidan los problemas". El espíritu de fiesta tiene sus orígenes en los inicios del siglo XX, cuando todos los elementos culturales fueron madurando hasta alcanzar la revolución musical que dio nacimiento al jazz.
Desde los primeros días de esclavitud, la población negra se congregaba todos los días domingo en la Plaza del Congo para bailar y cantar al son de los tambores africanos, el único lugar en el Sur de Estados Unidos donde estaba permitido. Luego, en 1960, la ciudad alcanzó una histórica conexión comercial con Latinoamérica que generó nuevos ritmos musicales, la importación de frutas tropicales y ese aroma de café tostado inconfundible.
Unos aseguran que este ritmo nació en Storybuild, un bloque formado por 38 manzanas junto al French Quarter, un barrio aislado entre 1897 y 1917 como zona permitida para la prostitución. Otros afirman que el verdadero jazz nació en las salas de baile cercanas al lago Ponchertrain, al norte de la ciudad. La opción de lanzarse a las calles y explorar es la mejor forma de conocer esta localidad, donde en cada rincón hay un artista callejero. En Bourbon Street hay más de 60 garitos que ofrecen música en directo. Después de una noche alocada lo mejor es dormir o dar un tranquilo paseo por el French Market. Donde podrás probar la cocina cajun y la menos picante, pero no menos sabrosa cocina criolla.
Entre los más populares festivales de la ciudad, Mardi Grass puede ser el más importante de todos. Esta fiesta, basada en tradiciones europeas, fue evolucionando hasta convertirse en una celebración multicultural que se nutre de las raíces africanas y caribeñas que llegan a la región.
El día antes del miércoles de ceniza de 1740 los franceses comenzaron a celebrar el Mardi Grass. Hoy se sigue celebrando con diez días de música y baile. Una de sus características es el regalo de collares. Para conseguir uno la tradición dice que hay que enseñar una parte del cuerpo. No sabemos si ello consiste en tener muchos collares o en enseñar más tributos personales.
Los africanos también trajeron su magia, una religión basada en el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Para conocer una poco más de la intrigante magia negra, lo bueno es ir al Voo Doo Spirit Well Temple, un lugar donde vivieron los esclavos y que hoy es un centro espiritual voo doo. |