Los vehículos casi han desaparecido del asfalto. Poco queda de este último. La mayor parte del lugar la cubren plantas y agua que discurre entre ellas. Los peatones caminan por un nuevo pulmón de Madrid. Es la Gran Vía. Pero la ideada por el arquitecto Miguel Oriol, que hace gala de un proyecto ambicioso para cambiar este emblemático emplazamiento matritense.
Para Oriol, la remodelación de este enclave sería la oportunidad perfecta para recordar la historia iberoaméricana, aparte de para dar más oxígeno al centro madrileño. Así, un museo acristalado cubriría la plaza del Callao y mostraría a los viandantes la historia hispana.
3.000 plazas de aparcamiento para los residentes de la zona ocuparían el subsuelo, acompañadas por una red de conexiones con los nueve parkings más cercanos de la zona. Los ingresos por la compra, alquiler o uso habitual de este parking gigante financiarían, según el arquitecto, la obra tanto en el subsuelo como en el exterior.
 
A la izquierda, cómo sería la Gran Vía para Oriol. En el lado opuesto, la realidad.
Primavera con novedades
El proyecto lo presentó en marzo ante la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando el 23 de marzo, dentro del curso de un debate entre académicos. Hizo lo propio con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. El dijo que estudiaría “su alcanza””
Un dato más. Los que sufrieron las perforaciones de las obras de la M-30 y de la Puerta del Sol, en el caso del que proyecto se llevará a fin, tienen que saber que en este caso la situación sería parecida. Habrá ruido, habrá polvo, habrá la dosis apropiada de caos y también de enfados.
Con todo, el arquitecto es optimista: "las obras no pueden prolongarse más de dos años y las superficiales, apenas seis meses". Quizá, demasiado.
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